El héroe desterrado

Al sonido del trinar de la cuerda española se lee: “Nuestro Cid Rodrigo Díaz en buena hora ciñó espada, acampa en el arenal, que nadie lo acoja en casa”.

Un hombre, una leyenda que se hizo con la forja de la astucia, su carisma y la espada, inmortalizado como El Cid Campeador. Uno de los héroes más conocidos de toda Europa, jamás vencido y eje central del Cantar del Mío Cid, una obra emblemática española que relata las heroicas conquistas,  hechas por el Caballero de Castilla. El ímpetu de aquél hombre, inspiraría los cantos de juglares y la pluma del escritor que plasmó para la historia sus hazañas por lograr la reconquista de España de los musulmanes.

Rodrigo, quiso llegar a ser Conde de Castilla; pero en su camino fue desterrado y obligado a buscar por su propia espada otro horizonte. Dicen que al salir, volvió su mirada atrás y contempló con enorme tristeza la casa donde había vivido, así también vio los palacios de su villa, Vivar.  El destierro era alejarse de los suyos y de sus posesiones, nada peor para un Caballero era recibir tamaño demérito. Después de darle tantas victorias a su señor, el rey Alfonso VI, recibir de su propia mano tal mandato debió ser devastador. Pero Rodrigo, estaba hecho de una madera como pocas existen y su reciedumbre lo llevaría a otras conquistas.

Cid Burgos

Allí comienza el poema que narra sus andanzas por aquellos parajes en la Edad Media, en territorio donde gran cantidad de luchas se han gestado y se han hecho conquistas y reconquistas. Romanos, griegos, visigodos, musulmanes y cristianos han protagonizado esas luchas y sus huellas han quedado para la historia; ahora tenemos el privilegio de poder visitar impresionantes monumentos, iglesias espectaculares, conventos fantásticos, estupendos castillos, restos arqueológicos y aldeas en las que a veces parece haberse detenido el tiempo, mientras admiramos impresionantes paisajes, que fueron escenario de aquellas hazañas.

La Villa de Vivar se encuentra a un poco más de 7 km de la ciudad de Burgos. Cuando Rodrigo llegó por la entrada del arco de San Martín, muy cerca del solar del Cid, sabía que por orden del rey, quien lo ayudara sufriría como castigo la pérdida de sus propiedades y sería mutilado, solo una niña tuvo la valentía de hablarle y fue para decirle que se alejara.

En Burgos, como en aquellos años, se encuentra la iglesia gótica de San Esteban, donde se casó con Doña Jimena, según cuenta la tradición. El Cid sigue en su ruta y continúa por la calle de Santa Águeda y su iglesia. Parte de la leyenda preservada por juglares y poetas, cuenta que allí el héroe le habría hecho jurar al mismísimo rey Alfonso VI que no había tenido que ver con la muerte de su hermano Sancho, razón por la que fue objeto de aquél infame destierro. Es algo que no está en el Canto; pero historiadores aseguran que hubo una reunión y hubo un acuerdo entre el Rey y el Caballero.

Hoy puede apreciarse la fachada exterior del arco de la catedral de Santa María, por el que salió desterrado nuestro héroe. Además, hermosas pinturas y recuerdos históricos se guardan en la torre. Entre  la gran variedad de objetos de incalculable valor histórico están la llave de Burgos, el radio de un brazo del Cid, un cuadro con Doña Jimena, así como ediciones del poema de El Mío Cid.  La ruta continúa por la orilla del rio Arlanzón y en los bordes flanquean el camino estatuas de amigos y parientes del héroe, entre ellos su hijo y esposa Jimena, es un hermoso paraje que permite que se vean las torres de la catedral y que nos conduce al puente de san pablo.  Destaca el más grande monumento al Cid, la estatua ecuestre del campeador.

fachada Burgos

Con un toque imaginativo, son muchas las cosas que pueden trasladarnos a esa época. Burgos es un lugar fantástico y puedes hacer visitas guiadas que te llevarán por la ruta de este caballero que, pese a la adversidad, se convirtió en el Señor de Valencia y es hoy un héroe inmortal admirado mundialmente. Conocer los lugares por donde pasó, donde vivió, poder estar donde él estuvo, ver de cerca las cosas que seguramente vio, es algo muy emocionante.

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