Todo cambia

Lo único que no varía es que siempre habrá gente dispuesta a comprar y otra a vender, cada uno buscando satisfacer sus necesidades y deseos.

En los últimos 20 años la aceleración de los cambios en materia tecnológica han llevado el estilo de vida de las sociedades a sufrir grandes cambios, ahora usamos el teléfono móvil y no lo usamos solo para hablar, también grabamos, tomamos fotos con él, vemos televisión, escuchamos radio, incluso compramos y pagamos. Es algo que nuestros padres quizás ni siquiera llegaron a imaginar que sería posible.

Eso ha producido una generación con costumbres y formas de ver y hacer las cosas desde una perspectiva muy diferente. La comunicación no se ve de la misma manera, las reglas para ellos son muy diferentes y todo apunta a que cada vez tendrá más peso esa forma de pensar y actuar puesto que esa generación está por convertirse en la dueña del mundo, serán los próximos políticos, los futuros maestros, los próximos empresarios y sus esfuerzos estarán signados por esta nueva cultura, más digital, menos personal, que combina a la máquina con el humano, que no usa los medios de comunicación de la misma forma, nos estamos acercando a una nueva era.

De manera interesante destaca que no importa la raza, la cultura, religión o lugar donde viven, todos en cualquier parte están conectados a las mismas cosas, tal parece que es una cultura más homogénea que la actual y que cada vez cobra mayor fuerza. Ellos no están atados al concepto de la posesión, quizás parezca algo un tanto budista y sofisticado; pero no están interesados en comprar casa, en tener un compromiso formal con una pareja o un coche.

pareja

Hace 30 años esos eran los valores que predominaban, la solidez estaba marcada por esas cosas, las películas de jóvenes, le daban un enorme valor a tener un auto para conseguir chicas, hacer amigos y tener diversión. Es probable que haya sido un trabajo de marketing que usó muy bien la tv y el cine para sembrar esos valores, pero pareciera que esos mismos medios por la dinámica de la sociedad y del avance de la tecnología han llevado también a los llamados millenials, como es llamada esta generación, a no apreciar a la televisión como aprecian el ordenador y ahora llevado a su mínima expresión, el Smartphone.

En países como EEUU, una persona promedio dedica el 71% del tiempo que tiene para los medios audiovisuales a la televisión; pero para quienes tienen entre los 14 y los 24 años solo representa un 46%. El resto de su tiempo está dedicado a teléfonos, ordenadores y tablets. Es obvio lo que ocurrirá de continuar esa tendencia como es de esperarse. Ya no se trata de imponer, sino de escoger, es lo natural, la gente quiere estar y compartir con quienes son como ellos y tienen sus mismos intereses.

En España estudios avalan una situación muy parecida. Por ahora los expertos en comunicación usan estrategias en las que introducen elementos del estilo de vida de esta nueva generación a los que tradicionalmente se usaban, así pretenden mantenerlos conectados con el medio, sea tv, radio, cine, etc.

En materia de compra de viviendas, no compran o invierten como lo hacían sus pares de hace 20 años o 10 años. En la actual realidad de países como España, los hijos vuelven o permanecen en las casas con sus padres, no consiguen trabajo.

Por otro lado, en lo que se refiere a los coches, se puede observar como países como Estados Unidos han mostrado significativos descensos en materia de venta de vehículos por parte de la sociedad joven. En 1985 los jóvenes entre 21 y 34 años compraban un 38% de los autos nuevos, esa cifra ha descendido a un 27% en 2016.

mujer

Es de destacar que es probable que eso haya motivado a los empresarios del alquiler de autos a aprovechar una oportunidad, en ese mismo país se motorizó el crecimiento de este mercado ¿Para qué comprar un auto nuevo si lo puedo tener igual por el tiempo que lo necesite y si estar pendiente de reparaciones o impuestos? Y además no tengo que descapitalizarme o no tengo que pagar mucho para tenerlo.

 

Estos nuevos patrones culturales están forzando al mercado para que las cosas se muevan en función de ellos, cada vez el consumidor tiene más poder y si el consumidor no quiere comprar sino rentar, entonces las fábricas de coches deberán trabajar en su marketing y evaluar nuevas posibilidades y las empresas dedicadas a su alquiler también, cosa que están haciendo.

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